¿CÓMO SURGIÓ AMIGASPUNTOCOM? Parte II
Por Gloria Vázquez


Consuelo se metió a trabajar. Era en su casa a donde nos reuníamos a orar. Así que eso nos desanimó un poco. Consuelo ya no oraría con nosotras. Miriam tuvo a sus gemelas así que ella por un tiempo estaría fuera de circulación. Rosy viajaba constantemente con su marido y eso causaba que muchas veces no estuviera en las reuniones. Así que cambiábamos de día, de hora, y semana tras semanas veíamos cuán imposible era juntarnos. Una y otra vez lo intentábamos y si no era por los hijos era por los viajes, trabajo o cambios de vida.
Pero eso sí, cuando nos veíamos, nos veíamos con tanto gusto que nuestras pláticas eran de HORAS. Nos faltaba tiempo para ponernos al tanto de nuestras vidas. Fue precisamente con Miriam que nos unimos a llevarle comida diario cuando tuvo a sus gemelas. Y por bastante tiempo eso hicimos. Cada una le llevábamos de comer para que ella sólo se preocupara por sus niñas.

Nos invitábamos a cenar, a comer o alguna reunión en alguna de nuestras casas. Me parece que fue Rafa, el esposo de Miriam que nos puso el nombre: Amigas Punto Com. Nos gustó mucho y desde entonces sabíamos quiénes éramos las Amigas Punto Com.

Cuando Laura nos dio el anuncio que se irían a vivir a Tucson hasta lloré. ¿Cómo? ¿Ahora qué sería de nuestro grupo? Siempre hablábamos de irnos a algún viaje juntas. Pero se nos hacía imposible. Yo siempre salía a retiros o congresos, pero hacer un viaje solo con amigas se me hacía raro. ¿Me dejaría mi esposo? Así que cuando Laura dio la fecha de su partida a Tucson decidimos irnos de viaje a Las Vegas. Fuimos Rosy, Laura, Vivi y yo. Miriam por sus hijas no pudo ir y Consuelo por su trabajo tampoco.

Creo que ese viaje fue una bendición pues verdaderamente celebramos la amistad. Ahí por primera vez descubrimos lo que nos hacía falta a todas: “Amigas verdaderas”. Aunque Miriam no había ido, ella invitó a todos nuestros maridos a cenar mientras nosotras estábamos en La Vegas. Eso fue un gran detalle. Nuestros esposos no era que estuvieran felices de que nos fuéramos. Sin embargo reconocían que además de ser todas mujeres creyentes, Dios nos había unido con un propósito y nuestra amistad crecía cada vez más.

¡Cómo nos divertimos! ¡Cómo nos reímos! ¡Cómo lo disfrutamos! Nos sentábamos a comer y nuestras sobremesas eran de HORAS. Literalmente se nos juntaba la sobremesa del desayuno con la de la comida. Qué gran necesidad teníamos de platicar y hacer todo lo que hacen las mujeres. Disfrutamos ir de compras juntas y tardarnos HORAS. Fuimos al teatro y nos reímos tanto que hasta llorábamos. Tanto que hasta nos dolía el estómago.. RICO!!! Verdaderamente fue un viaje muy refrescante. Para mi fue un abrir los ojos a un aspecto de la amistad que no conocía. El respeto que hubo entre nosotras fue esencial para que pudiéramos viajar juntas. La forma en la que nos organizamos (pues 4 mujeres y un baño, no es cosa fácil) sin embargo funcionamos perfectamente bien. Verdaderamente nos quedamos con ganas de más así que ahí planeamos que una vez al año nos iríamos de viaje.

Por un año ahorramos y pronto se llegó el día en el que viajamos a Nueva York. De nuevo las cuatro pues por las mismas razones anteriores, Miriam y Consuelo no pudieron ir. Y de nuevo.. ¡Cómo nos reímos! ¡Cómo disfrutamos! ¡Cómo la gozamos! Verdaderamente se ponía mejor la cosa. Orábamos juntas. Llorábamos y Dios nos mostraba aspectos en nosotras mismas que pueden ser muy cotidianas pero al escucharnos aprendíamos mucho unas de las otras. –“¡Otras mujeres tienen que disfrutar también de esto!” Decíamos todas emocionadas por el gran tesoro que sentíamos habíamos descubierto: Ser amigas. Aceptarnos con nuestras cualidades, defectos, formas de vida, gustos, disgustos, individualidad, reacciones, etc.

Mi descubrimiento desde que conocí y viajé con mis Amigas Punto Com ha sido verdaderamente una celebración de la amistad. Ha sido un tiempo de refresco espiritual pues nosotras reímos y lloramos juntas. Oramos y disfrutamos de la presencia del Señor y el poder convivir con personas que quizás son muy diferentes a mí en muchos aspectos pero que lo que nos une es Jesús y la amistad que Él puso entre nosotras, es razón suficiente para saber que me hacía falta tanto apartar un tiempo para mi para disfrutar de la amistad.
Parte I
Regresar
Continuar
Parte III